Los peligros del sol

La piel de los bebés bajo el sol

La piel del adulto es capaz de defenderse de las agresiones del sol, siempre y cuando no reciba una sobrexposición. La capa superficial de la piel, la melanina y los mecanismos de reparación celular participan en esta fotoprotección natural. Sin embargo, en el caso de los bebés y de los niños pequeños, estos mecanismos de defensa aún son inmaduros, lo que los vuelve especialmente vulnerables al sol:
 

  • La piel de los bebés es más delgada y sensible.
  • Su función de barrera protectora todavía es poco eficaz y los rayos UV la penetran más fácilmente.
  • El sistema inmunológico de los bebés aún es inmaduro y no defiende adecuadamente la piel contra las agresiones de los rayos UV.
  • El sistema de pigmentación de los bebés, destinado a proteger la piel, aún no está muy desarrollado.
  • La piel de los bebés tiene un potencial celular único, pero frágil, que es imprescindible proteger para conservar su salud a largo plazo.
  • Por último, la transpiración de los bebés todavía es escasa, lo que los vuelve más sensibles a los cambios de temperatura, a los golpes de calor y a la deshidratación.
     

 

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